Vitamina A
La vitamina A o retinol es un
alcohol liposoluble de cadena larga. Es una molécula sensible a la luz
ultravioleta, a los ácidos y al oxígeno. A principios del siglo XX se idearon
ciertas sustancias liposolubles que eran esenciales para el crecimiento y el
desarrollo animal, cuya síntesis química se debe a Isler (1947). Se sabe que la
vitamina A participa en el proceso de la visión; forma parte de la rodopsina
presente en la retina del ojo.
Cuando incide la luz sobre la
retina, esta molécula se rompe y se produce la cascada de reacciones que
conduce a la formación de un impulso nervioso que se transmite a través del
nervio óptico hacia el cerebro. La hipovitamiflosis (carencia de vitaminas)
determina alteraciones de las glándulas sebáceas y sudoríparas, de la mucosa
respiratoria, y provoca también sequedad en el ojo o xeroftalmia, que incluso
puede afectar a la conjuntiva o a la córnea. En niños pequeños, el exceso de
esta vitamina conduce a estados de irritabilidad, vómitos y dolor de cabeza.
Los alimentos ricos en vitamina A son el hígado de pescado y de vaca, los
huevos, la leche, las zanahorias y la mantequilla.
En los vegetales coloreados
(zanahoria, tomate, etc.) se encuentra en forma de provitamina, conocida como
beta-caroteno, que nuestro organismo transforma en auténtica vitamina A
(retinol) según sus necesidades. Debido a que la absorción intestinal de los
carotenos no es tan fácil como la de la vitamina A procedente de los alimentos
animales, se calcula que se necesitan seis veces más de caroteno vegetal que de
retinol animal. Aun así, la dieta vegetal normal aporta cantidades sobradas de
vitamina A.
No ocurre lo mismo con los
alimentos animales, en los que, exceptuando el hígado de los animales, ciertos
pescados, o los lácteos, es bastante escasa. La carne magra es muy pobre en
vitamina A.
Según la OMS, la vitamina A es de la que más se carece en determinadas regiones del mundo. Al igual que ocurre con otra vitamina liposoluble, la D, el exceso de vitamina A en su estado definitivo (retinol), tal como se encuentra en los animales, resulta tóxico para el hombre.
Según la OMS, la vitamina A es de la que más se carece en determinadas regiones del mundo. Al igual que ocurre con otra vitamina liposoluble, la D, el exceso de vitamina A en su estado definitivo (retinol), tal como se encuentra en los animales, resulta tóxico para el hombre.
Funciones
• Formación de los pigmentos visuales en la retina. La falta de vitamina A impide ver con poca luz(cegueranocturna).
• Formación y mantenimiento de las células que recubren la piel, los ojos, la boca y los órganos internos. Cuando falta vitamina A, la piel, y especialmente la conjuntiva que recubre al ojo, se resecan y debilitan, Cuando este déficit es grave llega a producirse la ceguera. Entre los niños del tercer mundo todavía se dan numerosos casos de ceguera por falta de vitamina A.
• Formación de los pigmentos visuales en la retina. La falta de vitamina A impide ver con poca luz(cegueranocturna).
• Formación y mantenimiento de las células que recubren la piel, los ojos, la boca y los órganos internos. Cuando falta vitamina A, la piel, y especialmente la conjuntiva que recubre al ojo, se resecan y debilitan, Cuando este déficit es grave llega a producirse la ceguera. Entre los niños del tercer mundo todavía se dan numerosos casos de ceguera por falta de vitamina A.
• Evita la formación de tumores
cancerosos en los órganos de nuestro cuerpo, debido a su poderosa acción
antioxidante. Este efecto lo produce en su forma de provitamina vegetal
(caroteno). Se ha comprobado que los fumadores que toman muchas hortalizas,
especialmente zanahorias), padecen menos cáncer de pulmón que los fumadores que
consumen pocas.
Vitamina D
La vitamina D
tiene diferentes formas metabólicas, según sea de origen animal o vegetal. La
forma habitual en el ser humano es la vitamina D3 o ergocalciferol, que deriva
del 7-dehidro-colesterol por irradiación ultravioleta. La asociación del
raquitismo y la luz solar conllevó la realización de diferentes estudios que
culminaron en la síntesis de los primeros esteroles, en los años treinta del
siglo XX. La función de esta vitamina es la de favorecer la absorción
intestinal de calcio y fósforo, y la correcta formación de los huesos.
Su carencia,
por una mala dieta o por una falta de exposición a la luz solar, puede conducir
a los niños en crecimiento al raquitismo. Esta patología consiste en una
calcificación de los huesos, que puede dar lugar a su arqueamiento. Los
síntomas son debilidad muscular, dolores, alteraciones al caminar, etc. La
vitamina D está presente en pescados grasos, como la sardina y el arenque, en
los huevos y en el queso.
Vitamina E
La Vitamina E o
tocoferoles está formada por un conjunto de líquidos oleosos solubles en os
disolventes de las grasas. Existen ocho tipos en total. Tiene una función
antioxidante pues evita la oxidación de los ácidos grasos insaturados presentes
en las membranas celulares, reduciendo los fenómenos de deterioro. No obstante,
todavía no se ha establecido completamente su relación con el retraso en la
aparición de tumores y el proceso de envejecimiento de los humanos. En ciertos
animales, no en el hombre, Su carencia está asociada con alteraciones en el
hígado y en el sistema inmunitario; además, puede conducir a la esterilidad.
Está presente en los aceites vegetales, en el germen de trigo, en los huevos y
en la mantequilla.
Vitamina K
Vitamina K está
constituida por varias sustancias denominadas naftoquinonas, que
participan en el proceso de la coagulación de la sangre, en concreto, en la
síntesis de la protombina. Su déficit, por una absorción reducida o
ingestión de ciertos antibióticos ocasiona hemorragias, osteoporosis y
fracturas de huesos. Es muy abundante en verduras como la col y las espinacas.
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